Rosario Moreno Montalvo




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         El Yo profundo es la parte no herida-la parte virgen- mi originalidad, mi capacidad de ser Imagen de Dios. Es todo positivo. Nadie ha herido el Yo profundo nunca. Se puede tapar, bloquear, negar incluso…pero no se puede herir. Permanece virgen. Las capas exteriores (Corporeidad, raciocino, sensibilidad) sí son dañadas y cargamos con ellas siempre… por ejemplo la sensibilidad tiene bolsas de sufrimiento que bloquean el Yo profundo. El Yo profundo tiene vida propia, emerge y nos sorprende su movimiento en nuestra vida cotidiana con sensaciones de paz, profundidad, eternidad,…entonces visita nuestra conciencia y nos recuerda que está ahí.
El yo profundo funciona porque tiene un dinamismo de crecimiento propio. Es el Espíritu quien mueve las “tres piezas” propias: la trascendencia: capacidad de entrar en relación con Dios Trinidad; nuestra identidad profunda: los valores, la creación de Dios, la propia vocación…; y nuestra conciencia profunda, que es la capacidad de elegir en fidelidad a lo que soy, (pero no es lo mismo que la conciencia moral). La conciencia profunda me dice lo que Dios quiere para mi vida, para que sea feliz, crezca y encuentre mi lugar en el mundo y en la Iglesia.
Este dinamismo genera un doble movimiento en la persona humana creyente: centrípeta, de atracción interior, que necesita momentos de impregnación, de silencio, soledad, en definitiva de nutrirse de Dios. Y centrífuga: toda la vida de la que me voy haciendo consciente en mi interior sale con fuerza y atraviesa las demás dimensiones.
Así, una espiritualidad que sale desde el centro de la persona recoloca la sensibilidad, la corporeidad, el raciocinio. Esta es la función integradora y terapéutica de la espiritualidad y por eso decimos que Dios sana. La función terapéutica de la espiritualidad es también una experiencia del Espíritu. Por ejemplo, cuando Jesús cura lo que hace es traer el Yo profundo, despertar la fuerza positiva de esa persona para que impregne y sanee todo lo demás y se disponga a recibir la Buena Noticia. ¡Es la vida en el Espíritu!
Si vivo olvidándome del Yo profundo no soy fiel a mi misma, pues la espiritualidad es una vida de fidelidad al yo profundo, al Espíritu que vive en él. La conciencia profunda es la herramienta fundamental del discernimiento, es abrirme a la voluntad de Dios para que yo crezca. El signo de que se ha tomado una decisión buena es el Shalom (paz) y la sensación de descanso. La espiritualidad es mucho más que una herencia. La vida según el Espíritu es igual para todos los creyentes: laicos, religiosos…
Educar en la trascendencia es partir de aquí. Nuestra tarea es despertar la interioridad, la trascendencia. Esta es la pastoral del futuro: llenar de sentido la vida; favorecer que tengan una experiencia con Dios hecho carisma, sin prisa, y podemos estar haciendo las cosas al revés…





EL "PADRE NUESTRO" DE DIOS
Hoy (con uno de esos latigazos que te cruzan de pronto la cabeza y te dejan como traumatizado) he sentido, con una especie de vértigo y con algo parecido a la pena, que me dolía el alma al descubrir que hay algo en lo que Dios -con toda su omnipotencia- tiene mucha menos suerte que los humanos: Él no puede rezar el Padre nuestro. Y es que, en rigor, Dios es el único huérfano entre todos los seres que existen. Porque si a los humanos se nos muere el padre de la tierra tenemos siempre, como gozosa alternativa el gran Padre que es Él. Pero ¿Y Él? ¿A que padre podría acudir si un día sintiese (si pudiera sentir) tristeza? ¿A quien le reza Dios cuando las cosas no le van bien? ¿O todo le va bien? ¿O no le duele la suciedad de este mundo que es suyo? ¿Nunca necesita Dios ser sostenido, como en el Huerto lo precisó su Hijo? ¿Se sostienen entre sí las tres Divinas Personas? ¿Es tan potente su alegría interior que todas las penas le rozan sin herirle? Cuando  su amor se ve- ¡Tantas veces!, ¡Tantos millones de veces!- defraudado, ¿Sobre qué hombro llora?
Sé muy bien que todo esto que estoy diciendo es terriblemente humano y, por tanto, falso aplicado a Dios. Pero el Dios-autor de toda ternura, ¿Nunca sangrará al saberse olvidado o despreciado?
Pensando en todo esto he sentido que casi se me desbordaba el corazón al encontrar, en un pequeño libro del Padre Peñalosa, una idea que jamás se me había ocurrido: ¿Reza Dios? ¿Cómo podría ser "el Padre Nuestro" de Dios? ¿De que tipo podría ser la oración con la que Dios contesta cada vez que los ojos de los hombres se alzan al cielo y ponen en sus labios millones de veces en el planeta esas dos palabras milagrosas: Padre Nuestro?
Y pienso que esa oración podría ser algo parecida a esta:
"Hijo mío, que estás en la tierra, preocupado, solitario, tentado.
Yo conozco perfectamente tu nombre y lo pronuncio como santificándolo, porque te amo.
No, no estás solo, sino habitado por Mí, y juntos construimos este Reino del que tú vas a ser el heredero. Me gusta que hagas mi voluntad, porque mi voluntad es que tú seas feliz, ya que la gloria de Dios es el hombre viviente.
Cuenta siempre conmigo y tendrás el pan para hoy, no te preocupes, sólo te pido que sepas compartirlo con tus hermanos.
Sabes que perdono todas tus ofensas antes incluso de que las cometas, por eso te pido que hagas lo mismo con los que a ti te ofenden.
Para que nunca caigas en la tentación tómate fuertemente de mi mano y yo te libraré del mal pobre y querido hijo mío."

 ¿Es así? ¿No es así? ¿Quién puede saber los pensamientos de Dios? Realmente lo único que sabemos de Él es lo que Él mismo ha querido decirnos. Y en la Biblia nos ha explicado de mil maneras que Él nos ama muchos mas de lo que podemos sospechar; que Él quiere a los hombres mas que la gallina a sus pollitos, que una madre puede llegar a traicionar a sus hijos, pero que Él jamás traicionará ni abandonara a los suyos; que Él cuida con amor hasta cada uno de los cabellos de nuestra cabeza.
A veces la gente me pregunta por qué me siento feliz. Y la respuesta es muy simple: porque me siento querido. Por muchos hombres, pero sobre todo por Él. Porque nunca me he sentido abandonado. Porque experimento su ternura incluso en la oscuridad y en dolor.
Y, claro, cuando uno se sabe querido, ¡Qué cuentan ya la oscuridad y los problemas!. Este y no otro fue el misterio de la alegría de Jesús: sentía a su Padre en su interior y hasta en la piel de sus dedos vivía con Él y de Él, respiraban juntos, unido hacían los milagros, y hasta el abandono en la cruz era una forma -paradójica, misteriosa- de predilección, pues a través de esta cruz estaba Jesús siendo lo más importante que sería jamás: Redentor de todos sus hermanos. Hasta ese abandono era fecundidad.
Cuando Jesús enseñó a sus discípulos a rezar el "Padre Nuestro" sabía muy bien lo que estaba diciendo. Estaba abriendo de par en par -¡nada menos!- el mismo corazón de Dios.
J.L. Martín Descalzo
 


En paz
 
Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

porque veo al f
inal de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

( Poemas de Amado Nervo)
 ¡¡ojalá pueda decir este poema al final de mi vida!!!


EJERCICIOS ESPIRITUALES- MEXICO 2014

SEPTIMA EXPERIENCIA: LA PASCUA
 
LLEGAMOS al final, ¿o al comienzo?- de la experiencia de los EE con la culminación de la experiencia-central: la Pascua. Aunque también ésta es para la vida, en estos días se vive con intensidad especial. Comenzamos por:
  1. LA DESPEDIDA ENTRAÑABLE: El comienzo de la experiencia pascual es una despedida especial, en el contexto de un dolor inmenso, de la traición de “uno de los suyos”, de la indiferencia de la mayoría, incluso de la prepotencia del primero de los discípulos, Pedro, Jesús se despide abriendo el corazón de par en par, aunque no entienden… escucho la confesión de su amor por encima de todo cálculo y el mandato de que hagamos con los hermanos como Él hizo con nosotros, el anuncio de que tendríamos luchas y pruebas, junto con el que seríamos consolados y confortados por el Consolador, de que el Padre nos cuida porque nos ama y que Él, Jesús, tras su partida estaría siempre con nosotros,…siento que nos regala la Paz, el gozo, la experiencia de su amor de amigo, … y nos promete la llegada de su Espíritu que nos llevará a la verdad plena.
Jesús: mi camino, mi Verdad, mi Vida. No permitas que jamás me separe de Ti. Que sepa siempre PERMANECER en Ti, injertado a Ti, mi Vid, aunque sienta la poda del Padre. Gracias por esta despedida que llena el alma de paz, de confianza, de abandono en tus manos y en las de Padre, de Luz porque sé que estamos en la Luz si escuchamos y seguimos tu Palabra. En el mundo, en lo que viene luego…, tendré luchas pero TU HAS VENCIDO AL MUNDO Y ESTÁS SIEMRPE CON NOSOTROS. GRACIAS, JESÚS.
 
  1. LA PASION: DERROCHE DE GRACIA Y BENDICIÓN.
Siempre pensé que el mejor lugar para contemplar y beber todas las virtudes era el Calvario. Hoy además experimenté que es en el Camino de la pasión donde puedo y debo venir a beber todo lo que mi alma necesite: ¿necesito paz, paciencia, bondad? Aquí está. Contempla a Jesús. ¿Necesito humildad, paciencia, comprensión? Mírale a Él. ¿Necesito aprender obediencia, fe, sumisión, abandono? Contémplalo. ¿Necesito amor, entrega, purificar mi visión de Dios y de los hombres? Déjate mirar por Él. ¿Necesito perdón, saberme amado? Ahí está Él, camino de su Pascua, en los tribunales religioso (también yo los puedo tener entre “las mías”); en los tribunales civiles (autoridades que no están “en onda de Dios”); en el tribunal del pueblo (la gente, los chicos, los padres, los maestros,… que están “a lo suyo”) y hasta en el tribunal de los amigos (los que han estado siempre conmigo). En la Pasión de Jesús puedo aprender todo lo que necesite en cada momento y beber gracia. ¡Qué envidia siento en estos momentos de tantas personas, tantas almas grandes que han bebido tan profusamente en la Pasión de Cristo, que han sabido aprovechar este derroche de gracia. Y yo lo tengo siempre disponible y me entretengo en otras cosas… cuando me toca la Cruz de cualquier forma que sea: física, moral, espiritual… ¡que sepa aprovecharme de tanto Don recibido, Dios mío! Es la mejor forma de agradecer, así lo creo, a tanto amor por mí.
 
  1. LA CRUZ DESNUDA.
Ante la Cruz desnuda hago mi contemplación. La Cruz que recoge la experiencia de ¡tanto amor entregado! La Cruz preanunciada desde siempre en tantos símbolos: el árbol del paraíso, el arca de Noé, la vara de Aarón, de Moisés,… y sobre todo la Cruz como cetro de atracción, como ese Foco de irradiación que ha atraído a tantos místicos, santos, profetas… y en la Cruz donde queda clavada la Salvación del mundo, de donde penden tantos Frutos de salvación. La Cruz que enamora, que seduce, que me atrae también aunque no sea ni tanto el amor ni tanta la pasión de entrega como he contemplado en estas jornadas en mi Señor, y en tantos seguidores de los de verdad. Pero ante ella protesto mi amor, me deja bañar en gracia y pido que sea siempre bendecida con ella en la vida en la muerte, que nunca rehúse mi cruz, ni la recorte, sino que me abrace a ella y me deje salvar por ella. ¡Oh Cruz Fiel, árbol Único en Nobleza, jamás el Bosque dio mejor tributo en hoja, en Flor y en Fruto! Dulces clavos, dulce árbol donde la Vida empieza con un peso tan dulce en su Corteza. Para el final de esta experiencia me queda LA CRUZ DESNUDA. Amén.
Sábado santo, 19 de abril de 2014
 


SEXTA EXPERIENCIA: LA TRANSFORMACIÓN
  1. Si todo es proceso, el de la transformación casi requiere el milagro. El milagro de sentirme en el sepulcro de huesos secos, (Cf. Ezequiel) o de estar ya hasta “cuatro días” en el sepulcro como Lázaro. A las puertas de mi sepulcro está el que se llama a sí mismo “La Resurrección” y desde fuera me grita: “sal fuera”. Saldré sí, envuelta en mis ataduras y la palabra del Señor me hace caminar en libertad. Sal de tu sepulcro, deja ya de morar entre huesos secos, deja que se llenen de carne viva y tus músculos te pongan de pie. Creo escuchar a Jesús que quiere hacer el Signo en mí, necesito que Él me grite y yo escuchar su voz. Necesito y mucho la transformación, no caminar más “esa” vida sino en “otra vida”. No añadir más años a mi vida sino más Vida a mis años. ¡Qué importa vivir años y años… si no vivo! Es urgente en mí la transformación. Yo me pongo a punto, a escuchar la palabra de la Vida pero es Él quien opera el milagro. El resucitará y me resucitará con Él.
¡Sácame de mi sepulcro, Señor, y que camine sin ataduras, en libertad!
  1. EL SIGNO
Caná es el signo de la verdadera transformación que se daría en el Calvario. Y es mi signo. También yo lleno las tinajas de agua con mi trabajo, hasta el borde, exhausta y… al final ¿qué? es agua. Sí, agua de purificación, de la Antigua Ley, del viejo régimen, del hombre viejo… pero ahí está María que provoca el adelanto de la Vida Nueva y se da el milagro. También en mi vida que vive del signo se tiene que dar el milagro a la realidad. Su Palabra, la de María: “¡Haz lo que Él te diga!” Es el detonante para que el agua de mi vida caduca y sin sentido, de mi trabajo creyendo que soy “la salvadora” de mi agotamiento en cosas que perecen… -porque “en viento y en nada se gastan mis fuerzas!- se transforme en Vino de la Vida Nueva que trae salvación a este pueblo, no sólo crecimiento en númerode niños para el Colegio, de cosas materiales, … sino la llegada del Reino, el anuncio de que aquí está el Vino nuevo: Cristo que transformará nuestra pobre agua, eso sí repleta de trabajo, en el Vino de las Bodas Eternas, de las Bodas del Cordero. De momento seguimos en SIGNO, pero signo eficaz que realiza lo que significa. Es Sacramento de Gracia.
¡GRACIAS MARIA POR PROVOCAR EL MILAGRO. Seguimos unidas hasta la realidad del Calvario. Tú también tuviste que dejar hacer en Ti el milagro a lo largo de los años de la Vida pública del Señor!
  1. La transformación del miedo:
El miedo forma parte de la estructura humana y el miedo a la muerte es de los mayores, por no decir el mayor en condiciones normales. ¿Cómo será mi muerte? ¿Dónde? ¿Estaré sola o acompañada? ¿Tendré alguien con quien consolarme? ¿Sabré morir como Jesús, como tantos que han muerto en la CONFIANZA puesta en el Padre? Cada vez que Jesús hablaba de su muerte, querían no escuchar. No hay peor ciego que el que no quiere ver, por eso en el tercer anuncio de la pasión se pone el ciego en el Evangelio de Marcos, a la entrada de Jerusalén que grita: “¡Señor que vea!” Sí, que vea que tengo que vivir la vida con ese horizonte de Pascua, que debo de ir transformando el miedo en Confianza, que si no puedo, no sé, no veo… no tenga miedo de preguntarte y escucharte. Tú hubieras querido decir más sobre tu Pasión y muerte pero los tuyos no te lo permitieron porque “no se atrevían”. También soy cobarde ante estas situaciones límites y he de fortalecer mi fe. Señor: que vea y que te siga hasta el final. No dejes que el miedo, la cobardía, las distracciones… me hagan perder el horizonte de la Pascua. Quiero subir contigo a Jerusalén. Ya se acerca el tiempo.
Viernes santo, 17 de abril de 2014
 


QUINTA EXPERIENCIA: LA ELECCIÓN
 
  1. ELECCIÓN:
¿De qué, de quién? En primer lugar no hay elección prevista de cambio sustancial… pero sí crear las condiciones ante las elecciones que cada día tengo que hacer y el criterio fundamental: buscar en todo la Voluntad de Dios. Él me ha elegido y yo le sigo. Sus criterios han de ser cada vez más los míos y ¿Cómo vivirlos en la realidad que me toca vivir? Ahí es donde tengo que hacer mis elecciones. Me llama para “estar con ÉL y enviarme a predicar, a ser salvadora- pescadora de hombres”. No sólo estar con Él, siempre lo primero e importante, sino también salvar-pescar hombres, sacarles de este mar de pecado hasta conocerle a Él. La lección se juega en el día a día y ahí el discernimiento es fundamental. ¿Cómo moverme en este mar agitado por tantas convulsiones? Apiádate de mí, Señor, que soy una pecadora (“Soy Pedro”).
 
  1. Proceso educativo:
En la elección también hay proceso. Me sirve contemplar el proceso educativo que tuvo Jesús con Pedro. (Soy “como” Pedro, siempre ha sido este personaje evangélico con el que me ido identificando, con todas sus luces (pocas) y sus sombras (muchas), pero sobre todo con su elección que fue poco a poco educando Jesús). Un día fue mirado y le cambió el nombre de Simón a Pedro. Sufrió desde el comienzo el estupor de la elección cuando tras la pesca milagrosa- él que se creía tan experto- tuvo que exclamar “Apártate de mí que soy un pecador”. Más tarde le confesó su amor y que se quedaba con Él (Jesús) aunque no le entendía: “¿A quién vamos a acudir, tú tienes palabras de vida eterna!”. Otro día hasta se atrevió a preguntarle cuántas veces tenía que perdonar… aún no había conocido a su Maestro y éste le contestó que ¡siempre! Le tuvo predilección y se lo llevó aparte al Tabor con otros dos, donde ¡cómo no! “metió también la pata” diciendo que se quedaría allí siempre si le dejaba hacer tres tiendas… pero la “metedura” fue más gorda cuando le quiso separar de su proyecto de ir a Jerusalén y Jesús le llamó Satanás y que se pudiera detrás de Él. Aun así enseguida le confirmó como la Roca en la que fundaría su Familia, la Iglesia. Todavía sufriría el bravucón de Pedro otro revolcón cuando quiso andar sobre las aguas a pesar de su débil fe y se hundía, pero gritó ¡Sálvame! Pero donde “se cubrió de gloria” fue en la pasión: ya en la última cena confesando que jamás le dejaría a su Maestro y quedaría su vida por Él, luego durmiéndose en la oración del Huerto y por fin ¡camino obligado a su soberbia, negándole tres veces! Pero eso sí, siempre estuvo con el Maestro y se lo adelantó que rogaría por él para que su fe no decayera tanto pues estaba llamado a confirmar a los hermanos. Al final- tras la Pascua- aprendió humildad y a confesar: “Tú lo sabes todo, sabes que te quiero”, mi oración predilecta porque también tengo que hacer el proceso y pasar la PASCUA en mi proceso de elección.
  1. Mi elección: SERVIR.
Parece simple y tendría que haber sido sencilla la elección y más en este día, Jueves santo, pero no lo ha sido tanto. Servir es mi elección y con ella deberían de acabar las reclamaciones, los enojos, los deseos de medrar, etc. etc. Servir, es el modelo de Jesús y ¿no es a Él a quien quiero imitar? ¿No es con Él con quien quiero configurarme? ¿No es Él mi Señor y Maestro? Pues hoy me vuelve a decir: Me llamas Maestro y Señor y dices bien, pues lo soy. Pues si yo siendo el Señor y Maestro he hecho esto… (Lavar los pies como el gesto de mayor servicio) ¿Qué esperas que te diga? Lo mismo que dije aquella despedida, primer Jueves Santo- dichosa serás si lo cumples.
Maestro: Enséñame y no me dejes hasta que mi vida quede hecha eso: SERVICIO.
Jueves santo, 17 abril de 2014
CUARTA EXPERIENCIA: LA GRAN BATALLA
  1. DÍA CENTRAL, DÍA MEDULAR, EXPERIENCIA CLAVE.
Es el día en que la Gran batalla se hace presente. ¿En qué consiste esta Gran Batalla? En una lucha, ya lo dice la palabra. Lucha en el interior sobre todo: en mi corazón se libra la lucha entre los deseos del bien y de la tibieza, del “ir tirando”, el no estoy tan mal… y en el exterior la lucha entre el Bien- el buen espíritu- que me lleva a Jesús y su caminos de humildad, pobreza, obediencia, amor,…  y los del Mal- cuyo capitán es el mal espíritu- que me seduce con riquezas, poder, prestigio, honor… ¡qué gran batalla se da en este campo de mi corazón, de mi interioridad. Sí, me seduce Jesús, me atrae su persona, su Espíritu me invita a ir tras Él, a responder a la llamada que me hace continuamente,… pero está también la “llamada” a la mediocridad, a “no es para tanto”, a tomar un poco de estos platos que me sirve el mundo: reconocimientos, honores, prestigio, dinero, poder, … y mi corazón que se inclina por uno u otro con facilidad porque normalmente el mal viene revestido de bien, es “el demonio vestido de ángel de luz”. Y ahí he de ser perspicaz y discernir. Es el arma que más he de utilizar en este tiempo: el discernimiento, que no es inclinarse entre el bien o el mal… ¡eso es fácil de distinguir!, sino entre el Bien, que es Jesús, su bandera que llevan como estandarte la pobreza, la humildad, el silencio, la entrega a los demás,… o el “mal con apariencia de bien” como es que me queden las cosas bien, que reconozcan mi trabajo, que se vea mi esfuerzo, que… es decir son los falsos honores, el “ego” revestido de ángel de luz. Es una batalla muy sutil, a veces se ve al enemigo y se hace a campo abierto, pero otras veces ¡se disfraza tanto! Que el Señor me dé la manera de discernir su bandera cada día, en cada momento, a través de su Palabra, en la oración… “Dame, Señor, este espíritu de discernimiento para librar esta batalla cada día en mi interior y si llega el caso en el exterior. Quiero estar bajo tu bandera, militar en tu ejército en el que han luchado tantos y tantos en la Historia, no menos difícil que la actual”.
  1. La libertad de llegar a ser pobre.
El seguimiento se puede hacer- y se hace- con muchas ataduras.” Sí, quiero pero… déjame primero que haga esto,… que me despida,…que termine esta obra,… que acabe este proyecto, que…” tantos “peros” en el seguimiento de Jesús se dan entre los que estamos en su “ejército” bajo su bandera, o al menos eso parece… seguir a Jesús, estar de su parte, entre los suyos implica dejar de una vez los condicionamientos de tiempo y modo y apuntarse incondicionalmente porque Él marca los tiempos y los modos. “A su tiempo y a su manera”. Estoy, estamos con frecuencia, personalmente y como Institución manejando los hilos para que Dios venga a mi manera de pensar, de sentir, de actuar… y sin apenas darnos cuenta estamos manejando a Dios, manipulando sus planes. ¡Cuánta libertad, cuánta disponibilidad, cuánta pobreza necesitamos, pobreza actual y real! Estar a su lado, en su bando, sentir como Él siente, ver sus opciones, a quienes alaba y a quienes recrimina,… me irá dando “el sentir de Cristo. Es lo que más deseo.
  1. La gracia y la prueba:
Experimentar la gracia de la elección, del amor incondicional es un gran don. Tras él viene también la prueba. ¿Por qué? ¿Por qué va ligada la prueba de la tentación a la gracia de un amor de elección, que se experimenta como privilegio? También Jesús lo vivió: en el bautismo le fue revelada de forma solemne su identidad de Hijo amado y salió de las aguas del Jordán envuelto en la experiencia de su Padre que le amaba incondicionalmente, infinitamente,… y la llamada a revelar este amor. Y tras ello: la prueba del desierto. ¿Cómo vivir esta elección-misión? Puede hacerse desde lo fácil, lo cómodo, lo espectacular, lo triunfador… pero ¡no! Esos no son los caminos que el padre quiere. Y luchó y sigue luchando en sus seguidores por vencer esa tentación del tener-poder-honor… también a mí me llega con frecuencia, a diario, la misma tentación y ¿será así como tengo/tenemos que hacer la misión? No. El camino es el del servicio humilde, el de la Palabra, el de dejar a Dios ser Dios. Discernimiento constante para no dejarme llevar fácilmente por estos ídolos que me envuelven.  Jesús: ven conmigo-voy conmigo a las agua del Jordán y al desierto de la tentación. Necesito revivir las experiencias fundantes del amor incondicional y vencer la tentación.
Miércoles santo, 16 de abril de 2014
 


TERCERA EXPERIENCIA: EL LLAMAMIENTO - SEGUIMIENTO
  1. Jesús me llama desde su Pascua. Jesús me atrae desde su Cruz.
El llamamiento-seguimiento es la experiencia fundamental tras fundamentar la vida y purificar el corazón. Siempre encadenadas, siempre concatenadas estas experiencias. Siento la llamada a estar con Jesús: “el CONMIGO”, el “hacerme compañía para Jesús”, es ESTAR con Él para imitarle e identificarme con Él. No hay otro proyecto, otra vocación y llamamiento. Siento necesidad de escuchar de nuevo: “Ven conmigo”. “¿puedes beber el cáliz que yo he de beber? Ya me gustaría tener todo el amor y la entrega de los santos, toda la fortaleza de los mártires, todo el coraje de los apóstoles… para decir: Sí quiero. Es mi voluntad decidida de no parar hasta llegar allá, - a la Pascua- venga lo que viniere, trabaje lo que trabajare, murmure quien murmurare….” Es mi determinada determinación, mi oblación: Voy, Señor, contigo voy, voy CONTIGO, Señor. Hoy, Señor, confirmo hoy, hoy confirmo mi vocación. Tú me llamas y vas delante. Yo te sigo.
 
  1. ¿Cómo hacer este seguimiento? A la manera de Jesús que “se despojó de su rango y tomó la condición de siervo…”. Seguir a Jesús en actitud de kénosis ¡qué difícil de asimilar! Sólo mirándole mucho, empapándome de su contemplación y sobre todo enamorándome de Él.
La manera de hacer Dios la salvación del hombre es mi referencia siempre para hacer este camino. Estoy llamada a dejarme salvar primero para colaborar en la salvación del hombre. ¿Cómo? ¿Dónde? Cómo: cómo lo hizo Jesús en su encarnación, sometiéndome a las leyes de la naturaleza, haciéndose “uno de tantos” y ¿dónde? En el aquí y ahora como lo hizo Jesús en aquel tiempo y sociedad.
Llamada muy difícil de “entender” y por tanto de realizar. No es comprendiendo, sino amando como se hace el camino. “Tanto amó Dios al mundo que le envió a su Hijo…”. No tanto luchar porque me entiendan y menos me sigan… sino porque conozcan los caminos de hacer de Dios: la kénosis. Y sin olvidar que “vino a los suyos y los suyos no lo aceptaron”. Y yo ¿qué espero?
 
  1. Renuevo mi oblación en el seguimiento de Cristo, en pobreza, silencio y humildad. ¡Qué caminos eligió el Señor para entra en nuestra tierra! Eligió entrar por el silencio de Belén y todavía más de Nazaret… ¡30 largos años en aparente inutilidad!, por la pobreza y humildad del pesebre y de toda una vida escondida… difícil camino en medio de la monotonía, sin brillo, sin que nadie se enterara… ¡esto sí que es inculturación! y yo ¿por qué caminos quiero recorrer el seguimiento de Jesús? 
En actitud de oblación: “Eterno Señor de todas las cosas: yo hago mi oblación con vuestro favor y ayuda, delante de vuestra infinita majestad y delante de vuestra Madre gloriosa y de todos los santos y santas de la corte celestial. Que yo quiero y deseo y es determinación deliberada, solo que sea vuestro mayor servicio y alabanza, de imitaros en pasar todas injurias y todo vituperio y toda pobreza, así actual como espiritual, queriéndome vuestra santísima majestad elegir y recibir en tal vida y estado” (EE 98).
Escrito queda y el deseo está… pero ya sé cómo anda mi vida y mis fuerzas. Como Pedro en la Palabra de hoy digo que “daré mi vida por ti” y pasado mañana te niego… También como el profeta me digo: “En viento y en nada he gastado mis fuerzas pero sé que mi herencia la lleva el Señor, el salario lo tiene mi Dios”. ¡Mi salvación está en creer y confiar!
Martes santo, 15 abril de 2014

SEGUNDA EXPERIENCIA: CONTEMPLACIÓN DEL PECADO
 
No hablo de segundo día, en realidad casi lo es, pero es más importante hablar de SEGUNDA EXPERIENCIA.
Es la experiencia del AMOR- desamor. Amor grande de Dios que “me amó y se entregó por mí” y de mi raquítico amor.
Mi petición hoy y a lo largo de esta experiencia vital es: “¡Que conozca, que experimente, tu gran amor, Señor y mi poco y miserable amor!”
  1. Contemplando el amor de Dios manifestado desde siempre, a través de la Palabra de Dios, en el AT, en los profetas Isaías, Jeremías, Oseas… el amor tierno y comprometido de Dios por su pueblo, por su viña elegida por mí,…sorprende el contraste de un amor raquítico, calculador… como es el mío.
La contemplación del pecado no es hacer una relación de mis “pecados” para llevar ante un confesor, sino que es vivir, experimentar el GRAN AMOR de Dios por mí, y ver mi respuesta ¡tan miserable! Quien no se conmueve ante esta desproporción todavía no ha llegado a vivir esta experiencia. Sólo los santos, los místicos, los que han bebido de la Fuente del Amor de Dios en Cristo, (su Costado abierto) lo han experimentado. ¡Ojalá se me conceda esta gracia!
 
  1. “Revísteme de entrañas del hombre nuevo, quita el hombre viejo de mis entrañas”.
La contemplación del pecado en mí me lleva a descubrir que mi “hombre viejo”, es decir mi ego, mi inconsciencia, mi ceguera para no ver a los demás, el pensar en mí y mis cosas, el estar centrada en mí- vida autorreferencial en definitiva- me lleva a contaminar el ambiente. Mi bajón en el seguimiento-identificación con Cristo, mi tirar para abajo en la santidad, hace que tire para abajo a la Iglesia, la Congregación, mi ambiente. He contaminado mi ambiente, soy causa del mal del que me quejo con frecuencia: medias verdades que son mentiras, enojos, impaciencias, orgullo herido, palabras hirientes, quejas constantes, silencios cómplices,… y el abandono, la deserción, el no darme cuenta de que quien está a mi lado que está herido.
Jesús, el Buen samaritano, ha bajado de su status, ha tomado mis heridas y las de todos, las ha curado con su bálsamo de amor y nos ha renovado desde dentro: ¡ha hecho de mí una criatura nueva!
Mi experiencia de pecado siempre acaba de un agradecimiento: GRACIAS SEÑOR por SALVARME. Sigue realizando tu obra en mí y que me vaya renovando en justicia y santidad, vaya siendo CRIATURA NUEVA.
 
  1. “Señor: Concédeme la gracia de conocer mis pecados, el castigo que por ellos merezco y la gracia de conocer tu misericordia que me salva”.
Esta petición envuelve esta experiencia del pecado en mí. Mi pecado que está agarrado a mis entrañas, que me esclaviza, me hace in-humana… es la experiencia básica de mi condición pecadora. SOY ASÍ, llevo el pecado incrustado en mi ser y ¿Quién me librará de esta condición miserable que arrastro la vida entera y me precipita al infierno? Este es la consecuencia de mi pecado. Infierno que comienza ya aquí en la tierra y que veo reflejado en muchos rostros y traumas humanos, infierno en personas, en instituciones, en sociedades, en familias… ¡el infierno del no-amor! Sólo tu Cruz Señor, donde clavaste nuestro pecado-mi pecado- es mi salvación. Sólo de tu Calvario brotan los ríos de la gracia, sólo de tu Costado abierto nace mi salvación. Me siento pecadora-salvada. Las dos experiencias en una sola realidad, como las dos caras de una misma moneda. Soy pecadora ¡lo experimento en mis entrañas, y soy salvada desde dentro! GRACIAS SEÑOR.

 
PRIMER DIA- PREPARACION: PRINCIPIO Y FUNDAMENTO
El Señor me fundamente en mi vocación-misión. Me fundamenta en quien soy y para qué estoy en este mundo, aquí y ahora. No es la consideración del Principio y fundamento (EE 23)  una idea abstracta, teórica, por la que hay que pasar sin más fríamente… No. Es poner el fundamento de mi persona, mi vida, mi vocación y misión. Y esto no puede dejarme fría, indiferente y alejada a mi realidad. El Señor me fundamenta, me pone donde debo estar: en mi ser de criatura que todo se lo debe al Creador: el me dio la vida, el ser, los dones de naturaleza y gracia… Él me ha dado la vocación: la de ser persona, la de ser Hija de Dios, la de ser consagrada en una misión de educadora.
Fundaméntame, Señor, en esta experiencia de Ejercicios. Vuelve a poner el fundamento a mi vida para que no se tambalee más.

 SEGUNDO DIA:

  1. “Yo he sido creada para alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor y mediante esto salvar mi alma”.
  • Es más que una expresión aprendida, tantas veces repetida: es una EXPERIENCIA. SOY CREADA: Mi vida se me es dada, soy de Dios: de Él vengo y hacia Él voy. El proyecto me lo ha dado Él. Su Proyecto es Vida y Salvación y entrar en él, dejar que su Proyecto sea el mío, es Salvación. Es lo que pretendo en esta experiencia de EE: no rebelarme ya más. Acoger, aceptar en fe y amor su Proyecto aquí y ahora en esta realidad. El me conoce y me ama, sabe lo que me conviene y me quiere salvar.
  • Cristo es mi MODELO, MI PRINCIPIO Y FUDAMENTO. Entrar, dejarme entrar en su proyecto salvador es garantía. Hoy, domingo de ramos, se ve realizado este proyecto de exaltación a través de la humildad, de realización a través de la obediencia, de triunfo a través del fracaso. CRISTO: MI PROYECTO. Amen
  1. ES MENESTER HACERME INDIFERENTE. ¡Qué mal se entiende la indiferencia en nuestro vocabulario habitual… y qué bien la entiendo mirando a Jesús y escuchando a Ignacio: “Y las otras cosas sobre la haz de la tierra son criadas para el hombre y para que le ayuden en la prosecución del fin para el que es criado”. De donde se sigue que el hombre tanto ha de usar de ellas cuanto le ayuden para su fin, y tanto  debe quitarse de ellas cuanto para ello le impiden. Por lo cual es menester hacemos indiferentes. Solamente deseando v eligiendo lo que nos conduce para el fin que somos criado.
 Ojala sea esta mi actitud oracional y vital tras este día de Principio y fundamento
PADRE me pongo en tus manos. Haz de mí lo que quieras.  Sea lo que sea, te doy las gracias. Estoy dispuesta a todo. Lo acepto todo, con tal que tu voluntad se cumpla en mí y en todas tus criaturas. No deseo nada más, PADRE. Te confío mi alma, te la doy con todo el amor de que soy capaz. Porque te amo y necesito darme, ponerme en tus manos sin medida, con una infinita confianza, porque Tú eres mi PADRE. (Ch. De Foucauld)


NOTA. Por si queremos ir haciendo experiencia de Dios en la oración, o los Ejercicios espirituales en la vida diaria, voy a colocar por aquí algunos materiales que peudesn ayudar. Buen camino!!!

QUIEN SOY YO

- Convertir en diálogo en oración, hablando con el Señor sobre estas verdades.
- Abrirme sencillamente a creer en este amor, a dejarme mirar y amar  por Dios.
- Dedicarme a gustar estas verdades, a dejar que me vayan penetrando, a repetírmelas muchas veces, a amarme, a admirarme.
- Transformar estas verdades en actos, oraciones, afectos... fe, acción de gracias, alabanza, admiración, amor…
- Leer pausadamente los textos subrayados de la Escritura, como dichos a mí por Dios... (Escuchar a Dios).
- Tomar alguno como materia de oración.
- Desear, pedir, esperar…”Todo es don y gracia”.
- Puedes preguntarte y  responder hablando con El Señor: ¿Me siento querida y acompañada?  
- ¿Me dejo amar por los hombres y por Dios o tengo resistencias?
- Ayudarme de la imaginación para tomar conciencia de estas verdades.
- Oír el grito por dentro, percibirme inundada por el Espíritu de amor

¿QUIEN SOY YO?: PREGUNTATE, REFLEXIONA Y RESPONDE, mejor si te parece, hablando con el Señor en oración:
 
1.- ¿Quién soy yo para mí misma?, ¿que pienso de mí? ¿Cómo me veo?
  • ¿Que imagen tengo de mí?  ¿Qué  dices de ti misma?
  • ¿Por y para qué estoy en la vida?
  • ¿Soy feliz o no? ¿por qué? ¿Soy de verdad libre? ¿Me acepto como soy?
  • ¿Cuáles son mis deseos, aspiraciones, ilusiones, necesidades, ambiciones?
  • ¿Qué postura, actitud en general tengo ante la vida, la realidad?
  • ¿Qué destaco más, me fijo más en mí... las cualidades, virtudes... lo positivo o los fallos, los defectos...lo negativo?
2.- ¿Quién soy yo iluminada por la FE?  "El hombre es creado"
(Gn.1, 26-31; 2, 4-25 (la creación de la persona humana)
Consecuencias:
  • Yo no soy dios, soy una criatura, un ser limitado (Gn.1,4-7).
  • Todo lo he recibido y lo estoy recibiendo en último término de Dios. Dios es la fuente de todo bien. Crear es llamar a la existencia a lo que no es.
  • De mi parte soy nada, vacío, indigencia, pobreza... (Gn.2,25; 3,7-11-11). Ante Dios no tengo ningún derecho de mi parte...Estoy desnudo.
  • Dios tiene plenos derechos sobre mí. Es MI SEÑOR, mi dueño.
  • Soy una obra, criatura de Dios, una obra de su amor (Sabiduría 11,24-26).
Soy imagen y semejanza de Dios
  • Gn.1, 26
  • Colosenses. 1, 15: Jesús imagen de Dios;
  • Romanos 8,29: nos destina a reproducir la imagen de su Hijo.
  • Soy colaborador de Dios en sus obras... (Gén. 2,15)
3.- ¿Quién  soy yo para Dios?, ¿qué  piensa de mí?
  • ¿Cómo me ve? ¿Qué imagen tiene de mí? ¿Qué dice de mí?
  • SOY UNA PERSONA CONOCIDA, AMADA, ACEPTADA ACOMPAÑADA CONDUCIDA, BENDECIDA POR  DIOS EN CRISTO JESUS
  • Dios me ama: a mí (Sabiduría 11.24-26) personalmente (Os. 11.1-4),  tal como soy, con amor de aceptación, por mí misma.
  • Porque Él es bueno, amor, no porque yo sea buena.
  • Este es el "fondo teológico”, el constitutivo profundo de mi ser: Porque El es bueno y me ama.
  • Soy valiosa, de gran precio para El (Isaías 43.1-7).
  • Soy gozo, delicia, fiesta para El (Is. 62,5; Sofonías 3,17-18).
  • Al amarme, me viste de hermosura (Is. 61,10; Efesios 1,4).
  • Vaso resquebrajado, cometa, cenicienta…
4.- Soy una persona acompañada y conducida por Dios:
  • Mi vida está presidida por Dios.
  • Dios está  presente en todos los  momentos y acontecimientos, amándome (Romanos, 8,28).
  • Mi persona está en las manos de Dios (Salmo,131 (130)
  • Mi vida está sumergida en  Dios, que es amor (Hechos,17,28)
  • Soy una persona conocida por Dios (Salmo 139(138)
  • Dios se fija en mí, me conoce personalmente (Isaías.43,1)
  • No se olvida de mí (Is 49, 14-15)
  • Su mirada de amor penetra hasta el corazón (l Samuel, 16,6.7)  (Jr. 1.4.5).
  • Todos, en Cristo Jesús somos bendecidos, elegidos... (Ef. 1 3-14).
  • El Padre nos ve en Jesús: “Todos sois uno en Cristo Jesús” (Gál. 3,28)
SOY HIJA DE DIOS:
  • Su hija (1ª Jn. 3,1-2; Rm. 8, 14-17; Gál. 4,4-7; Ef. 1,5)
  • Como Jesús, hijos en el Hijo (Lc 3, 22).
  • Tengo su propia vida divina. Soy una misma realidad con Él (Rm. 5, 5; Gál. 4,6).
  • Dios es mi Padre (Jn 20, 27).
  • Pertenezco a la misma familia de Dios. Jesús es mi hermano mayor (Rm. 8, 29) “Para que fuera Él el primogénito entre muchos hermanos”.
  • Maria es mi madre (Jn. 19, 25-27).
  • Cristo y yo, una misma realidad (1ª Cor. 12, 12-13; El Cuerpo Místico Jn. 15, 1-8: la vid y los sarmientos)
  • Soy Templo de Dios (Rm. 5, 5; 1ª Cor. 3, 16; 6, 19; Jn. 14, 23).
  • Soy heredero de Dios (Rm. 8, 17).
  • Tengo la garantía de la resurrección gloriosa (Rm. 8, 11).
  • El Bautismo: mi nacimiento como hijo de Dios (Jn. 3, 3-8).
El P y F  (PRINCIPIO Y FUNDAMENTO) DEL PADRE: SU REINADO
El Dios que "buscamos" no es un Dios apático, indiferente a la humanidad. Ignacio comienza sus EE con el P y F del hombre. Veamos antes, cuál es el P y F de Dios: su proyecto => el Reino. Éste es el corazón de Dios, tal como se nos revela en las Escrituras = conocer el proyecto del Padre y el modo de realizar sus caminos. Se pide conocer el sueño de Dios sobre todos nosotros y la manera que Él tiene para irlo logrando.
- Petición: "Enséñame, Señor, tu camino" (Salmo 86,11)

 1.- Los caminos diferentes del Señor (Isaías 55:8-11)

- Se hace una lectura meditada del texto.

- Se trae a la memoria cómo son "mis caminos" (éxito, seguridades, instalaciones...) comparándolos luego con "la manera" de sus caminos ("debilidad", fracasos, pobreza...). Y, sobre todo, mucho perdón, mucha ternura...

- sus caminos "diferentes" para mí. ¿Cómo "me ha ido llevando"?

2.- Los gustos del Padre (Is.58, 1-12; Jer.9, 23)
  • Is. 58, 1-12 = desatar lazos de maldad; dar libertad; partir el pan; vestir al desnudo; acoger al pobre...
  • Jer. 9,23 = Dios tiene ternura y justicia: es lo que "le complace". Se hace una lectura meditada del texto se trae a la memoria mis anhelos reales: compararlos con los suyos.
3.- Su proyecto: un mundo y una humanidad nueva (Is.11, 1-9; 35,1-10) = salvación de Dios para todos
  • se hace una lectura meditada del texto.
  • traer a la memoria mis proyectos, mis planes y compararlos con los suyos:
  • es la sencillez frente a la comodidad y consumo.
  • es la paz frente a cualquier enfrentamiento, agresividad, intolerancia.
  • la hermandad-solidaridad frente a sus contrarios  ¿Cómo hay en mí señales de esa "humanidad nueva,?
4.- La total revelación del plan de Dios: JESÚS (Ef.1, 1-14)
  • se hace una lectura meditada del texto: "personalizar" el texto
  •  "me ha bendecido": percatarse cómo el Reino de Dios se aproxima en Jesús; cómo está instalado por la fe en nuestra existencia.